Samantha Cardozo “Desde hace más de 18 años mi papá ya no tiene Diabetes”

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Posiblemente muchos de ustedes conocen a Joe Cardozo, o al menos han leído su nombre en los contenidos de esta página web, pero estoy segura que muy pocos conocen la historia de mi papá y la razón que lo motivó a crear y llevar adelante a Diabetesaldia.com.

Por Samantha Cardozo
Por eso quiero compartir con todos, esta historia cargada de desaciertos, angustia e incansable lucha y perseverancia por sobrevivir, pero también de grandes logros y alegrías, además de la inmensa satisfacción que deja el saber que has cumplido con un compromiso ante Dios.

Quiero compartir esta historia hoy, varios días después de haberse cumplido 18 años desde que mi papá no tiene ni Diabetes ni insuficiencia renal; y porque además, ya han transcurrido más de 18 años desde que Dios le diera una nueva oportunidad para volver a nacer.


Cuando mi papá fue diagnosticado no recibió Educación Diabetológica

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Cuando mi papá era joven no se controlaba bien, pero se sentía bien porque no sabía que la Diabetes estaba actuando en silencio

Esta historia comienza cuando a mi papá le diagnostican Diabetes a los 17 años, y como todo joven, al principio, no quería aceptar la enfermedad, aunque luego, poco a poco, decide controlarse con un médico amigo de la familia. Desafortunadamente, este médico no era endocrinólogo y prácticamente no sabía nada de Diabetes, por lo que nunca le enseñó lo que necesitaba saber acerca de la Diabetes, ni le alertó de las consecuencias irreversibles que ocasiona esta enfermedad cuando no está bien controlada.

Por su parte, mi papá no controlaba adecuadamente su enfermedad, tal como él siempre nos comenta: “de joven no controlaba mi Diabetes, pero me sentía bien, porque no sabía que era una enfermedad traicionera que actúa en silencio”. La Diabetes, en cambio, si sabía muy bien que, como a todo incauto, algún día le pasaría facturas a mi papá, por no haberla sabido respetar.


La Diabetes comienza a cobrarle facturas 

En 1987, luego de 15 años de mal control, mi papá conocería la verdadera cara de la Diabetes. Primero fue la vista; un día se dio cuenta de que estaba viendo un poco borroso y más adelante se percató de que en realidad tenía problemas con la vista. Fue entonces cuando decidió ir a consultar con un oftalmólogo, pensando que le prescribirían unos lentes y con eso todo se resolvería.

“Ese día salí totalmente destrozado de ese consultorio”, comenta mi papá, “el oftalmólogo me diagnosticó Retinopatía Diabética Proliferativa, en ese momento no sabía que era eso, lo que sí entendí muy bien fue que todo era a consecuencia del mal control de mi Diabetes y que el oftalmólogo me había informado que en las condiciones que estaban mis retinas, en 5 años quedaría totalmente ciego”. 

Al conocer el panorama que le esperaba, mi papá decide hablar con mi mamá, que en aquel momento era su novia, y le dice que ya no se podrían casar, porque en poco tiempo él se quedaría ciego y no tenía un buen futuro que ofrecerle. Mi mamá no acepta eso y le responde que, algo le dice que todo saldrá bien y que si él llegase a quedar ciego, ella lo cuidaría.


Finalmente mi papá recibe Educación en materia de Diabetes

Fue entonces cuando él comenzó a actuar con firmeza contra la Diabetes y aunque el panorama lucía muy oscuro, decidió luchar a toda costa para así tratar de recuperarse de todo el daño causado por su ignorancia en materia de Diabetes. Inmediatamente decide cambiar de médico y no permitir que la Diabetes le arruine su vida.

Afortunadamente, llegó al consultorio del Dr. Armando Pérez Monteverde, un extraordinario endocrinólogo-diabetólogo, del Centro Médico Docente la Trinidad, en Caracas, quien se encargó, junto a su equipo de educadoras en Diabetes, de enseñarle todo lo que necesitaba saber acerca de la Diabetes y sus complicaciones.

Desde ese momento, el control de la Diabetes de mi papá dio un giro total y ahora mantenía excelentes niveles de glicemia, en todo momento. “Cada día aprendía más acerca de la Diabetes y mientras más aprendía más quería saber” nos dice mi papá y agrega: “mientras los médicos me felicitaban, yo pensaba que si tan solo hubiese tenido todos esos conocimientos antes, nada de esto me hubiese sucedido”.

A pesar del óptimo control de la Diabetes que mi papá mantenía en todo momento, su vista empeoraba cada día más y más. En Marzo de 1989 mi papá perdió la vista en el ojo derecho, pero su decisión de tomar las riendas de la Diabetes no tenía marcha atrás.


El oscuro panorama se comienza a aclarar

En Agosto de 1989, mi mamá conoce al Dr. Rafael Cortéz, un excelente oftalmólogo venezolano, de la clínica CECOF en Caracas, quien además se especializa en Retina y Vítreo, y que decide estudiar el caso de mi papá. Ya mi papá casi no veía nada, por lo que mi mamá hizo todos los trámites para que el Dr. Cortéz lo examinara de emergencia.

El Dr. Rafael Cortéz fue uno de los excelentes médicos que Dios puso en el camino de mi papá.

El Dr. Rafael Cortéz fue uno de los excelentes médicos que Dios puso en el camino de mi papá.

Al siguiente día, el Dr. Rafael Cortéz y la Dra. Gema Ramírez lo examinaban y luego de ponerse las manos en la cabeza al percatarse de la gravedad del caso, le dan a mis padres, algunos signos de aliento, al decirles que algo se podía hacer, pero que las probabilidades de éxito eran muy bajas.

De inmediato le realizaron tratamiento de láser y luego le inyectaron una burbuja de Helio en el ojo, indicándoles que mi papá debía permanecer con la cabeza hacia abajo, en todo momento, por los siguientes 30 días, para ver si así lograban pegar la retina.

A partir de ese momento la vida de mi papá cambiaría su rumbo definitivamente. El procedimiento fue todo un éxito y además de que recuperó la vista de manera increíble, los pronósticos del primer oftalmólogo se derrumbaron, ya que el problema de la retina estaba, por fin, estabilizado indefinidamente.

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Cuando mis padres se casaron lo único que mi papá no podía ver era una razón por la cual ambos no podrían ser felices.

Por eso, tan sólo dos meses después de finalizado este procedimiento, mi papá y mi mamá se casaban y ahora, lo único que mi papá no podía ver, era alguna razón por la cual ambos no pudiesen ser felices.


Cuando todo era felicidad, la Diabetes pasó su segunda factura

Pasaron varios años y cuando la felicidad de mis padres alcanzaba su máximo esplendor, porque ya yo venía en camino, un nefrólogo le informó a mi papá que ya, el previamente anunciado diagnóstico de daño renal o nefropatía diabética, estaba llegando a su fase terminal, por lo que en uno o dos años debería someterse a tratamiento de diálisis de por vida.

Mientras mi papá estuvo en Diálisis nunca dejó de trabajar ni de cumplir sus responsabilidades de padre y esposo

Mientras mi papá estuvo en Diálisis nunca dejó de trabajar ni de cumplir sus responsabilidades de padre y esposo

Mientras yo cumplía 10 meses de nacida, mi papá comenzaba con su tratamiento de Diálisis, mediante el cual, debía estar conectado a una máquina por 4 horas, 3 veces a la semana. Solamente un trasplante renal lo libraría de pasar toda su vida conectado a esa máquina. Mi mamá y mis tíos le ofrecieron donarle un riñón, pero mi papá no aceptó para no arriesgar su integridad física.

Así mi papá pasó más de 4 años, pero manteniéndose en forma, con mucha actitud positiva, lleno de esperanzas y en estricto control, buscando sin cesar algún centro de trasplantes confiable y seguro.


Dios decide darle una nueva oportunidad 

Por fin, un buen día, en diciembre de 1997, mis padres descubren el Medical College of Virginia, en Estados Unidos, un centro de mucho prestigio realizando trasplantes simultáneos de riñón y páncreas. En esta oportunidad la felicidad era mayor para todos nosotros, ya que ahora era mi hermanito, Joe Raphael, el que venía en camino.

Todo lucía muy bien, pero todavía había un gran obstáculo por superar. El costo del trasplante sobrepasaba los $ 150.000 y mi papá no tenía ni seguro médico que lo cubriera, ni dinero para costearlo.

Afortunadamente para mi papá, ya DIOS había tomado una decisión y nada podría alterar su voluntad ya que para Dios “no hay imposibles”. En aquel momento mi papá trabajaba con el exitoso empresario venezolano, Dr. Rafael Tudela, quien, tan pronto se enteró de la gran oportunidad que se le presentaba a mi papá de realizarse un trasplante que lo pudiese liberar de la diálisis, se comprometió voluntariamente con el hospital a hacerse cargo de la totalidad de los gastos médicos.

Después de pasar todas las pruebas físicas de rigor, aceptan anotar a mi papá en la lista de espera y 10 meses más tarde, lo llaman para informarle que necesitaba viajar de emergencia a Virginia, por que había un donante cadavérico que tenía ambliotipos muy similares a los de él, para que le realizaran el tan ansiado trasplante.

El jefe de mi papá, Dr. Rafael Tudela, fue otro de los instrumentos que Dios utilizó para que mi papá pudiera haber sido trasplantado.

El jefe de mi papá, Dr. Rafael Tudela, fue otro de los instrumentos que Dios utilizó para que mi papá pudiera haber sido trasplantado.

Luego de haber estado casi ciego y sometido a un tratamiento de Diálisis por más de 4 años, el 2 de Noviembre de 1998, mi papá es trasplantado simultáneamente de Riñón y Páncreas en el Medical College of Virginia por un equipo de especialistas encabezado por el Dr. Amadeus Marcos, el cual resultó ser todo un éxito. Por eso mi papá siempre dice que ese día él volvió a nacer.

Con este trasplante, se curó de la Diabetes y de la insuficiencia renal o nefropatía diabética. Ahora mi papá debe tomar medicamentos inmunosupresores de por vida, para evitar el rechazo de los órganos trasplantados.


Ese día también nació una idea

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Desde que trasplantaron a mi papá, él dedica cada día de su vida a enseñar a miles de personas a mantener la Diabetes bien controlada para que no tengan que pasar por todas las cosas que él tuvo que atravesar.

Desde entonces, mi papá hizo el compromiso ante Dios de dedicar su vida a ayudar a otros, para que no tengan que pasar por todas las cosas que él tuvo que atravesar por falta de la debida educación en materia de Diabetes.

Es así como unos meses más tarde crea la revista impresa Diabetes al Día, que en el año 2000 se convierte en Diabetesaldia.com y en el año 2009 saca su versión en Inglés Diabetesuptodate.com.


Diabetesaldia.com ofrece Educación en materia de Diabetes 

Diabetesaldia.com es la página web cuya meta es ofrecer, la más completa fuente de educación e información actualizada en materia de Diabetes, sus factores de riesgo y sus complicaciones, para que todos puedan disfrutar de una excelente calidad de vida. Los contenidos, las noticias, los videos, los tips y la comunidad social, hacen de este sitio, un lugar especial, realizado con mucho cariño y dedicación.

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Todos los dibujos de “Tips al Día” son realizados por Joe Cardozo, quien tiene severos problemas en la vista ocasionados por Retinopatía Diabética.

Ahora yo también soy parte de este equipo y llevo con orgullo el emblema de Diabetesaldia.com en mi corazón.

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